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El tabaquismo es un hábito oral (muy malo para tu salud) que, en algunos casos, se sustituye por otro hábito oral, como comer. Muchas de las personas que fuman cambian el postre por el cigarro y, cuando dejan de fumar, empiezan a comerlo. También, en algunas ocasiones, suelen fumar entre comidas en lugar de comer, así que cuando renuncian comienzan a sentir apetito y eligen alimentos dulces. Además, el sentido del gusto y el olfato mejoran, por lo tanto, se disfruta más lo que se come.
El tabaquismo es un hábito oral (muy malo para tu salud) que, en algunos casos, se sustituye por otro hábito oral, como comer. Muchas de las personas que fuman cambian el postre por el cigarro y, cuando dejan de fumar, empiezan a comerlo. También, en algunas ocasiones, suelen fumar entre comidas en lugar de comer, así que cuando renuncian comienzan a sentir apetito y eligen alimentos dulces. Además, el sentido del gusto y el olfato mejoran, por lo tanto, se disfruta más lo que se come.
Sin embargo, el incremento de peso durante la abstinencia no es una regla. Para evitarlo, es recomendable seguir una dieta baja en carbohidratos simples (harinas refinadas, azúcares, postres, bebidas alcohólicas), que realices ejercicio diario al menos 30 minutos, si tienes crisis ansiosas por alimentos dulces, come fruta, gelatina light y trata de omitir lo que relacionas con el tabaco, como el café y el alcohol.
Con disciplina y empeño podrás bajar los kilitos que aumentes al suspender el cigarro. Sin embargo, el daño que provoca al organismo el seguir fumando, es mucho más grave y en algunos casos irreversible.