El presidente de México, Felipe Calderón, pidió hoy ante cientos de legisladores, políticos y gobernadores que el combate contra el crimen organizado deje de ser una lucha del Gobierno y del presidente nada más, y que pase a ser una tarea de todo el Estado y la sociedad.
"Esta no es ni debe ser una lucha del presidente de la República solamente, ni siquiera de un Gobierno, sino que debe ser parte de una política de Estado, que como tal corresponde a los tres órdenes de Gobierno, y a los tres poderes públicos, a los medios y a la sociedad entera, cada quien en el ámbito de su responsabilidad, cada quién de acuerdo a su capacidad", enfatizó.
"Soy plenamente consciente de que en este último año el problema de la violencia se ha recrudecido. Esto (es) producto, fundamentalmente, de una guerra cada vez más cruenta entre los grupos del crimen organizado en su disputa por territorios, mercados y rutas", sostuvo.
El incremento de la violencia se debe también a que "la presencia decidida de las fuerzas del Estado y la captura o abatimiento de importantes líderes criminales ha generado, en esas organizaciones delincuenciales, mayor desesperación e inestabilidad interna que provocan rupturas adicionales", dijo el gobernante.
"Enfrentamos como sabemos a criminales sin escrúpulos, con una enorme capacidad económica y gran poder de fuego que no se dedican solo, y a veces ni principalmente al narcotráfico, sino a toda actividad que les permita apoderarse de cualquier renta lícita o ilícita", explicó.
A su juicio, la "barbarie" cometida a finales de agosto, cuando 72 inmigrantes de distintas nacionalidades fueron masacrados en el noreste de México, "es una expresión más de esta diversificación criminal".
El gobernante reconoció también que "por desgracia", los delitos como robo, secuestro y extorsión, "han crecido preocupantemente".
"Hoy la delincuencia es la principal amenaza a la paz, la seguridad y la libertad de los mexicanos, de los medios de comunicación, de las instituciones democráticas", señaló.
La lucha por la seguridad "es una causa que debe estar por encima de intereses particulares, ideologías o partidos. Debemos entender que el enemigo común de los mexicanos son los criminales y no la autoridad que combate a esos criminales", puntualizó.
En México es común que la oposición se refiera a la lucha contra la delincuencia como "la guerra de Calderón" y que las protestas sociales contra la violencia estén dirigidas contra la presencia del Ejército y de las autoridades en las calles.
En este sentido, dijo que es importante "avanzar hacia una efectiva corresponsabilidad" entre las autoridades federales, estatales y municipales en la lucha contra la criminalidad.
A juicio del mandatario, es indispensable continuar con la depuración, fortalecimiento, profesionalización y modernización de policías, ministerios públicos, jueces y del sistema penitenciario.
Calderón reconoció la "valentía y la entrega" de las fuerzas armadas y de la Policía Federal y afirmó que su Gobierno ha golpeado "más que nunca" las estructuras del crimen, al punto que en tres años y medio los carteles han perdido drogas valuadas en más de 10.000 millones de dólares.
Las autoridades han confiscado además 34.000 automóviles, casi 500 aeronaves, 365 embarcaciones, 85.000 armas -de las cuales 50.000 son rifles de asalto-, 6.300 granadas, y han detenido o abatido a 125 líderes y lugartenientes del narcotráfico y 5.108 sicarios. EFE