Las personas que realizan una actividad continua deben mantener el consumo de ciertos alimentos que los mantendrán con energía suficiente
Aunque al oír hablar de un deportista la mayoría piensa en los grandes futbolistas, tenistas, atletas..., en realidad podría definirse con esa palabra a todas esas personas que, de forma regular hacen ejercicio (al menos una hora al día). Este grupo de población tiene necesidades nutricionales diferentes a las personas sedentarias, especialmente durante los meses de verano, muy propicios para hacer deporte también al aire libre. Debido a su actividad requieren de incluir alimentos específicos en su dieta cotidiana. Los especialistas hacen énfasis en los siguientes: Los glúcidos Los carburantes indispensables. Los glúcidos, en general, deben representar un 60% de la ración cotidiana, pero pueden alcanzar unos porcentajes mayores. Están en las pastas y la sémola, también en las papas, el arroz y el pan. Cuando el deportista reduzca o deje de practicar deporte deberá aligerar su ración calórica.
Proteínas Son el material de soporte del músculo. El sistema muscular del deportista está sometido a duras pruebas por múltiples microtraumatismos y debe restaurarse permanentemente, lo que agranda la necesidad de proteínas. Ésta puede satisfacerse con, por ejemplo, una ración abundante de legumbres.
Lípidos Tras esfuerzos prolongados, el organismo tira de sus reservas de grasa. Por ello, el aporte de lípidos debe ser de un 25% de la ración energética total.
Vitaminas Son especialmente importantes para quienes practican deporte, especialmente la B1, B5, B6 y C. Es preferible que éstas provengan de alimentos naturales. El hierro es fundamental, sobre todo para las mujeres que practican de forma constante algún deporte. Está presente en vegetales, como la soja y las espinacas.