Los mensajes para las víctimas de Madrid eran positivos, contrario a las misivas fundadas en el terrorismo y el enemigo común de Nueva York
Qué hacer con aquellas cortinas que se arrancaron del salón para escribir la palabra "paz". En qué 'almario' meter aquel mantel usado que colgaba en El Pozo y donde se leía: "No nos olvidamos de ti, Juan". Por qué no almacenar aquellos versos de Machado y aquel estribillo de Springsteen que lloraban junto a las velas cuando Madrid fue un sudario. La respuesta la ha dado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que en un trabajo pionero ha catalogado y estudiado en torno a 70.000 documentos depositados por la ciudadanía en altares improvisados tras los atentados del 11-M. Más de 2.000 fotografías, cerca de 6.500 manuscritos, medio millar de objetos, 58.000 correos electrónicos y todo un reguero de cera que dibujan el camino del dolor. El trabajo se llama Archivo del Duelo y la catarsis ha durado cuatro años. "Los estudios de la respuesta en Nueva York revelaban una marcada presencia de mensajes patrióticos y de unidad en torno al Estado basada en el miedo al terrorismo y al enemigo común", señala Cristina Sánchez-Carretero, coordinadora de la investigación. "En cambio, en Madrid los mensajes eran mayoritariamente positivos, pidiendo paz y la construcción de un mundo mejor. La unidad del duelo se articuló en torno a la ciudad y, fundamentalmente, en torno a los trenes. No en vano, una de las consignas más repetidas fue 'Todos íbamos en ese tren'".