Enrique Peña Nieto, el actual gobernador del Estado de México, está en el candelero. Las encuestas así lo posicionan. Les lleva una ventaja, de más de 30 puntos a sus más cercanos adversarios, Andrés Manuel López Obrador y Santiago Creel, los más visibles en el panorama político-presidenciable. El llamado "Astroboy" de copete envaselinado y porte de actor se perfila hacia la grande envuelto en diferentes mantos divinos, de empresarios, televisoras y mujeres que ven en él al galán telenovelero que hará posible su sueño, arrejuntado con la hermosa Gaviota. En política el tiempo es oro, saberlo aprovechar vale más. Y aunque el lenguaje político empiece a enviar mensajes alusivos a los tiempos, Peña Nieto ni se descarta ni se envuelve en el manto intachable de la honestidad envalentonada. Se sabe humano y como humano puede ser tocado por las tentaciones. Todavía no sale el valiente que le saque los trapitos al sol. Al menos en estos tiempos se ha portado a la altura. Si Peña Nieto no es victima de su propia especie y los otros posibles candidatos no lo llaman "un peligro para México", se estará yendo por la libre. Al menos eso reflejan las encuestas. Si las ambiciones se ven en peligro veremos un TUCOP (Todos Unidos Contra Peña Nieto) de propios y extraños. Al tiempo.