Un tema que revivió su polémica en las últimas semanas y que puso de nuevo a Irán en los reflectores internacionales es el referente a su Programa Nuclear. A pesar de haber recibido cuatro rondas de sanciones provenientes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CS), Irán ha continuado con su misterioso programa de enriquecimiento de uranio, que preocupa a los países de Occidente porque es una manera de acercarse a la tecnología para la fabricación de una bomba nuclear. El presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, se empeña en escandalizar a Occidente diciendo al mundo que Irán es una de las quince potencias nucleares y la principal entre las naciones islámicas. Los países occidentales, sobre todo EE.UU., Francia, Reino Unido y Alemania (e Israel) "sospechan" que Irán tiene intenciones de producir un arma nuclear. El gobierno de la nación persa niega tener esa intención, y argumenta que el desarrollo de la energía nuclear es un derecho que toda nación tiene. Y así es. Justamente el artículo cuarto del Tratado de no Proliferación de Armas Nucleares establece "el derecho inalienable" (de los países miembros) a desarrollar la investigación que permita la producción y la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos, sin discriminación alguna. Asimismo, se reconoce el derecho a "facilitar el más amplio intercambio" de equipos, información y tecnología para usos pacíficos de la energía nuclear.- (Continuará)