El infierno la película del director Luis Estrada está causando un verdadero revuelo, no sólo por el título, que pareciera poner los pelos de punta a una situación de por sí deteriorada para un país en llamas, sino por lo que representan las imágenes en un momento que la realidad se mezcla con la ficción. Contraria a la censura que sufrió "La Ley de Herodes" y que evitó su exhibición en aquel año 2000 cuando las cosas no le pintaban bien al partido en el poder. El Infierno, que recibió recursos de un fondo estatal para la celebración del bicentenario, se presenta en las salas del país pero con sus asegunes. La clasificación actual es la letra "C" sólo adultos; por esta razón se propuso que el Senado solicite a la Secretaría de Gobernación que se reclasifique la película a fin de que puedan verla los jóvenes. La senadora María Rojo expuso que esta clasificación "impide a muchos jóvenes verla; y amanera de reclamo dijo "que los adolescentes, que están tan expuestos a los influjos de la realidad, invadida por la pobreza, la violencia, la corrupción, la impunidad y la falta de oportunidades, no pueden ver una historia aleccionadora, en la que se nos muestra de manera directa, dura, como debe ser, la verdad: que en nuestro país hay un infierno". El infierno es la historia de un mexicano que retorna a su país desde Estados Unidos y encuentra a su pueblo natal corroído por los carteles de la droga. La cinta hace gala de humor negro, logrando arrancar risas de verdadera catarsis, donde sugiere que es poco lo que se puede festejar el 15 de septiembre, cuando México celebrará 200 años del grito de independencia. El infierno ¿un espejo de la realidad que vivimos o una advertencia hacia donde nos dirigimos irremediablemente?.