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Mérida, Yucatán
Punto Medio » Opiniones » Más allá del caso HSBC Opinión de: Rafael Rodríguez Méndez

Más allá del caso HSBC

Hace casi dos semanas circuló en la mayoría de los medios de comunicación, nacionales y extranjeros, la grave y a la vez triste noticia de que al interior de la institución bancaria HSBC se comete un ilícito conocido como “lavado de dinero” por cantidades exorbitantes provenientes, desde luego, de negocios más turbios aún, como es el caso del narcotráfico y demás delitos provenientes del crimen organizado. Situación que obligó a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) a imponerle al mencionado banco con cobertura internacional una multa por 379 millones de dólares por sus múltiples irregularidades, entre ellas la poca transparencia en sus transacciones con dólares, así como el incumplimiento de diversas disposiciones relativas a la detección y reporte de operaciones inusuales.
Cuestión que puso en alerta a todo el sistema bancario internacional, y por supuesto nacional y se cayó en la cuenta de que la economía general, sobretodo en México no tiene los controles necesarios para evitar o detectar el lavado de dinero dentro de las instituciones bancarias. Se desnudó el sistema bancario mexicano y se permitió que los cárteles de la mafia se fortalezcan y cuenten con una inmunidad, algo de lo que estoy plenamente seguro, es que son acciones perpetuadas desde hace muchos pero muchos años y hasta estas fechas se descubre el “hilo negro”, en donde al destapar la cloaca, se advierte que la institución en referencia entre los años 2007 y 2008 fue el banco principal en exportar dólares a su filial en los Estados Unidos con poco más de 7 mil millones de dólares en efectivo, y aparte, la filial mexicana tiene cuentas y fondos multimillonarios en Islas Caimán, a pesar de que en aquel sitio no existen empleados ni mucho menos oficinas de HSBC, lo que implica que pequemos de fincar sospechas al respecto. Esto sin dejar atrás que el Senado Americano acusa al banco de hacer negocios con la principal institución financiera de Arabia Saudita, Al Rajhi Bank, a la que el gobierno estadounidense la tiene en la mira por financiar a grupos terroristas islámicos, lo que agrava más aún el caso por el pavor producido aquél 11 de septiembre de 2001.
Las investigaciones del caso para conocer la verdad de los hechos y se aplique la ley conforme a derecho, según se ha dado a conocer, recaerán sobre algunos altos mandos, pero vale la pena subrayar, que los empleados de las sucursales, llámese gerentes, ejecutivos o cajeros son, según aseguran las autoridades, los principales sospechosos de encubrir y pactar con los capos del crimen organizado, muchas veces obligados mediante amenazas, extorsiones y secuestro por parte de los delincuentes nombrados, y muchas otras, movidos por intereses económicos personales.
Lo importante aquí, y que vale la pena señalar, es la confianza que ahora prevalecerá en la ciudadanía mexicana para con sus instituciones bancarias, pues dudo mucho que HSBC sea la única involucrada en estos ilícitos mismos que deberán ser penadoscon mayor severidad que como se le castigó al banco motivo de este análisis.
La corrupción no siempre se traduce como “la mordida” al servidor público en cualquier nivel de gobierno, y que conocemos como corrupción corporativa, que también sigue solapada. Ahora nos damos cuenta que cadenas trasnacionales, podría llamársele particulares, como Wallmart y HSBC están sumidas en este grave problema que aqueja a nuestro país y cuyas respuestas gubernamentales son tibias y no convencen a nadie.
La pregunta del millón: ¿Cuál debe ser el actuar de la ciudadanía ante la fama que ya se cargan estas instituciones? La respuesta se escucha sencilla pero en la práctica se dificulta. Un consumismo responsable e informado es la base para que esto deje de suceder. El poder del consumidor es imponente aunque no se note a simple vista y alejarse momentáneamente de comprar productos o prescindir de los servicios de tal o cual cadena comercial o institución financiera es suficiente contribución en pro de erradicar este terrible mal que aqueja a nuestro país. Pero, repito, en la práctica se dificulta.
En materia de legislación es vital resaltar que está en proceso de discusión en el Senado la Ley Antilavado que provee una regulación en contra de estos actos ilícitos de difícil comprobación y que aunque existen varios detractores de reconocida trayectoria recordemos que no hay leyes perfectas, mas sí perfectibles ya en la práctica.
Culminando este análisis nos queda la gran duda de que si las franquicias de las esquinas, los comercios en donde no se ve una gran afluencia de clientes o los lugares camuflajeados con un régimen distinto al que debe ser son totalmente legales. Vivimos en un país hermoso pero impredecible en todos los ámbitos de la vida.

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